Hace treinta años- no mucho tiempo- que era "muy normal" que un hombre maltratara de obra y de palabra a una mujer. Por lo menos no era tan notorio. Si por casualidad se veía al hombre realizarlo se le jaleaba su mezquina acción con "un muy bien hecho", "se lo merecía". Tampoco era nada reprobable el acoso, la intimidación, el atosigamiento. Al hombre se le permitía todo, pues según las leyes obviamente machistas imperantes se lo consentían, le favorecían en suma. Afortunadamente la lucha constante y contumaz, perseverante de las mujer en España por dejar de ser vituperada, pegada, ridiculizada, ninguneada, asesinada- sí, porque por desgracia en este sacrosanto país los gobernantes reaccionan cuando hay muertes de por medio. Es así de terrible, pero es la auténtica y triste realidad- hizo que el resto de la sociedad española se concienciara del gravísimo problema para que consiguieran unas leyes, que aunque imperfectas, al menos de alguna forma les protegieran. Esto ocurrió en este siglo XXI. Después estas leyes se han ido ampliando, retocando para conseguir que las agresiones machistas decayeran. Porque lo que está claro es que aún siendo- es algo utópico- muy perfecta la legislación las mismas agresiones de obra o de palabra por desgracia van a seguir existiendo, pues para un cierto sector de los hombres existe la idea posesiva del macho, de que la mujer tiene que estar siempre por debajo del hombre. Cuando no es así, pues "nadie es de nadie": "Ni yo soy tuyo ni tu eres mía". También porque la violencia de cualquier tipo es inherente a mi juicio al ser humano. Y esto es también extrapolable a la mujer. De todos es sabido que existen mujeres que maltratan a los hombres. En mucha, mucha menor cantidad numérica que hombres. Además- ni muchísimo menos todas- suelen utilizar la denuncia falsa con el objetivo de vengarse, de destruir y hundir a su amigo, pareja o ex pareja en la más absoluta de las miserias. Conozco casos fehacientes y dispongo de documentos judiciales que así acreditan lo que les estoy diciendo amigos y amigas internautas y oyentes de nuestras "Letras Encadenadas. Ni "todos, todos los hombres son unos canallas, perversos y asesinos ni todas, todas las mujeres son bondadosas, piadosas y santas".
"Ruido de lluvia" es el sugerente, impactante y atrayente título de una novela dramática, dura, inquietante y excelente. La ha creado, pergeñado y escrito un magnífico y sensacional escritor: Fran Tessainer, que ya nos deleito hace ya un tiempo con otra narración: "El falso da Vinci". "Ruido de lluvia", aunque está basada en hechos reales les aseguro que lo que en ella se lee, se puede llegar a imaginar es mucho menor que la cruda y trágica realidad. En literatura como en el teatro o en el cine "la realidad siempre supera a la ficción". Es un gran tópico, pero muy certero. Aquí, en "Ruido de lluvia" se da enteramente. Ni qué decir tiene que por el tema muy actual que trata: la violencia de género la narración es totalmente realista. Con un lenguaje llano, normal, muy fácil y entendible. El ritmo es trepidante, vibrante ágil. Se lee con mucha soltura. No hay lugar para la distracción, pues no hace estar muy pendientes de las vicisitudes de los diversos personajes que la integran. Por ejemplo, Laura, Julián Ochoa, Elvira, Ignacio... Esta narrada unas veces en primera persona y otras en tercera lo que le da aún más empaque. Por otra parte en "Ruido de lluvia" también hay un lugar para el amor y el desamor, para la belleza y el conocimiento de las costumbres ancestrales de otros escenarios donde la misma se desarrolla y para ciertas dosis de humor. ¡Qué todo no va a ser trágico! ¿No creen? Me ha encantado mucho la construcción de los personajes que responden perfectamente a arquetipos con los que nos cruzamos sin casi darnos cuenta en nuestro devenir cotidiano. "Ruido de lluvia" nos muestra en fin que la violencia contra las mujeres se da en todas las capas y estatus sociales. No la padecen exclusivamente las clases menos acomodadas, porque la violencia- les reitero- es por desgracia inherente al ser humano. "Ruido de lluvia" de Fran Tessainer( autoedición) figura obviamente ya en los estantes preminentes de la biblioteca radiofónico-sonora de por supuesto "Letras Encadenadas".