Cuba es un eterno verano. Así reza la sentencia que con frecuencia evocamos los cubanos cuando el sol nos castiga. Esta es una ventaja que el país está resuelto a aprovechar al proyectar para el 2030 la obtención del 24 por ciento de su energía a partir de la radiación solar y otras fuentes renovables.
Sin embargo, hasta ese momento Cuba suple sus necesidades con combustibles fósiles, provenientes del Diésel importado y crudo nacional, con no pocos esfuerzos. Entre las principales limitaciones que enfrentamos aparecen los precios fluctuantes del petróleo y las medidas restrictivas del bloqueo económico impuesto a Cuba por Estados Unidos.