Ya recorrimos el jardín de la autonomía y aprendimos a no huir de nuestro terreno, pero hoy llegamos al paso más difícil y, a la vez, el más liberador: dejar caer el velo de la fantasía.
A veces, el obstáculo más grande para cruzar nuestro puente no es lo que nos hicieron, sino esa "inmadurez emocional" que nos hace esperar un mensaje que no llegará o una disculpa de alguien que no tiene la capacidad de darla. Hoy te invito a que dejemos de ser náufragos de nuestras emociones y pongamos los pies en tierra firme.
Quiero compartirte cómo aplicar la fórmula de la autoconfianza que yo aprendi de mis coaches de Next Level University, a tu estado emocional para que, de una vez por todas, recuperes tu poder:
Declara el fin de la fantasía: Tienes que decirte a ti misma: "Yo soy la fuente de mi propia seguridad emocional". En el momento en que decretas esto, retiras tu estabilidad de las manos de los demás. Ya no depende de si él entiende tu dolor o de si el sistema es justo; depende de ti.
Demuéstrate que puedes manejar la realidad: La realidad puede ser cruda, pero tú eres inquebrantable. Cuando recibas una noticia difícil o sientas un vacío, no te escapes a la fantasía del "qué hubiera pasado". Quédate en la verdad del momento, respira y revisa tus opciones reales. Cada vez que enfrentas la verdad sin desmoronarte, estás acumulando evidencia de tu fortaleza. (Te recomiendo mucho hacer journaling en esta etapa, a mí me salvó la vida).
Auto-asígnate el rol de protectora de tu paz: Deja de esperar a que alguien venga a rescatarte o a validarte. Asígnate a ti misma la tarea de buscar justicia, de buscar apoyo y de crear una vida que funcione ahora mismo. Al hacerte responsable de tu bienestar, dejas de ser una espectadora y te conviertes en la protagonista.
Te cuento esto desde un lugar de mucha honestidad. Yo aprendí esto de la manera más dura: durmiendo en el piso, rodeada de hormigas y escuchando ratas en el techo, mientras la persona que prometió protegerme vivía una vida de viajes y lujos. Me tomó mucho tiempo y muchas repeticiones entender que él no iba a cambiar.
Pero el milagro ocurrió cuando dejé atrás la "imagen de Disney" y empecé a aplicar estrategia. En ese mismo silencio, en ese mismo piso, dejé de llorar y empecé a estudiar patrones, a buscar datos y a construir mi salida.
Cuando dejas de engañarte a ti misma, te vuelves imposible de manipular. Te conviertes en la montaña.
Recursos mencionados en este episodio:
Si hoy te sientes atrapada en un proceso administrativo o legal que parece no avanzar, no esperes un milagro. Sé estratégica.
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Recuerda: Las rupturas se honran, los puentes se construyen y tu realidad es el único lugar donde realmente puedes ser libre.