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Aquí te comparto tres rutinas fáciles de implementar:
Ritual de bienvenida al hogar
Al llegar de la escuela o trabajo, tómense 2–3 minutos para decir cómo se sienten.
Pregunta sugerida: "¿Qué fue lo más difícil y lo más bonito de tu día?"
No se corrige ni se juzga; solo se escucha.
Oración familiar antes de la cena
Un momento de gratitud y guía para la familia.
Ejemplo: "Señor, gracias por nuestro día. Ayúdanos a escucharnos, a cuidarnos y a amarnos como Tú nos amas."
Ritual de cierre del día
Cada noche, antes de dormir, cada miembro comparte un logro, un aprendizaje y algo que desea dejar atrás.
Esto permite descargar emociones y descansar en paz.
Esta semana, elijan una rutina de las tres y practíquenla todos los días.
Es suficiente con 2–5 minutos diarios para notar diferencia. Al final de la semana, conversen juntos:
¿Cómo nos sentimos diferente?
¿Qué emoción se alivió al compartirla?
¿Qué podemos mejorar?
Lean juntos Filipenses 4:6–7
"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús."
Reflexionen:
¿Estamos dejando que la paz de Dios gobierne nuestro hogar?
¿Qué podemos entregar a Él hoy para sentir tranquilidad?
By Aura UreñaAquí te comparto tres rutinas fáciles de implementar:
Ritual de bienvenida al hogar
Al llegar de la escuela o trabajo, tómense 2–3 minutos para decir cómo se sienten.
Pregunta sugerida: "¿Qué fue lo más difícil y lo más bonito de tu día?"
No se corrige ni se juzga; solo se escucha.
Oración familiar antes de la cena
Un momento de gratitud y guía para la familia.
Ejemplo: "Señor, gracias por nuestro día. Ayúdanos a escucharnos, a cuidarnos y a amarnos como Tú nos amas."
Ritual de cierre del día
Cada noche, antes de dormir, cada miembro comparte un logro, un aprendizaje y algo que desea dejar atrás.
Esto permite descargar emociones y descansar en paz.
Esta semana, elijan una rutina de las tres y practíquenla todos los días.
Es suficiente con 2–5 minutos diarios para notar diferencia. Al final de la semana, conversen juntos:
¿Cómo nos sentimos diferente?
¿Qué emoción se alivió al compartirla?
¿Qué podemos mejorar?
Lean juntos Filipenses 4:6–7
"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús."
Reflexionen:
¿Estamos dejando que la paz de Dios gobierne nuestro hogar?
¿Qué podemos entregar a Él hoy para sentir tranquilidad?