Cuando va terminando el invierno, el sol va pegando cada vez más fuerte
sobre el frío que reinaba. De a poco la nieve se va derritiendo, los árboles
comienzan a echar sus brotes, los pájaros comienzan a cantar con más alegría, los
animales comienzan a moverse más y comienzan a dar crías, etc. Todo es un proceso
paulatino que comienza con la duración más larga del sol y de su intensidad. Y
así también es Dios con nosotros y lo que obra en nosotros con la resurrección.
terminen ardiendo de amor por Cristo.