Sábado santo.
“Me quedaré aquí, esperando…”
De Seguir viviendo sin tu amor — Luis A. Spinetta
Hay algo en el aire que no termina de nombrarse..Pero aparece como un cansancio raro, como si algo no terminara de encajar aunque todo siga funcionando.
Seguimos, hacemos, hablamos…pero cuando baja el ruido, queda una sensación difícil de explicar.
Como si faltara algo. Sin saber bien qué.
No todo está mal. Y quizá por eso desconcierta más. Porque no hay un problema claro…
y, sin embargo, algo no cierra.
Tal vez tenga que ver con algo más hondo.
Como si estuviéramos habitando un tiempo extraño: no de ausencia total,
pero tampoco de presencia clara.
Un tiempo de silencio espeso porque ni siquiera se deja nombrar del todo
El sueño se derrumbó, el proyecto fracaso pero la vida continúa y hay que cocinar, trabajar, limpiar y sostener lo cotidiano.
En la Biblia ese tiempo tiene un nombre.Es el día entre la cruz y la resurrección.
El día en que todo parece terminado y Dios… no responde. No explica. Esta muerto.
El Sábado Santo es eso:
Un tiempo donde Dios no habla, pero no está ausente.
Donde todo parece detenido…pero algo decisivo está en marcha
Allí en la tierra de los muertos, como en una crisálida, algo está ocurriendo
.
Quizás hoy vivimos bastante ahí. En ese lugar incómodo donde lo que vemos no alcanza y lo que esperamos todavía no aparece.
La fe nos dice que ese silencio no está vacío. Sino lleno de algo que todavía no sabemos nombrar con nombre propio.
Te invito a escuchar la reflexión sobre este misterioso día en el que Dios se hace uno con la nada misma y la habita para siempre: el sábado santo