Tristemente hoy hay muchas personas que se dicen ser cristianos pero el mundo que lo ve no puede ver a un cristiano, sino que ve las mismas características del impío en él o ella. No solo sus acciones hablan mal de este individuo sino que tampoco se le ve una vida de compromiso en cuanto a su tiempo para el Señor ni para congregarse. Es obvio, porque no existe una comunión con Dios. Es triste ver como muchos que se dicen cristianos, cuando se vuelven profesionales en la Carrera que estudiaron, exhiben con mucho orgullo su título de profesional: si le preguntan a uno de ellos: ¿que eres? Lo primero que dicen es: Soy doctor, o soy abogado, o soy maestro. Pero se olvidan de su primer título que es ser un hijo de Dios. He aprendido que el título que te da tu Carrera Profesional va detrás del título que te da Dios. Si es doctor no es un doctor cristiano, sino un cristiano doctor, y no solo usted va a hacer un servicio de excelencia sino que va a mostrar un corazón compasivo para con sus pacientes y será ejemplo para todo el entorno en el que trabaja. Si es abogado, usted será un cristiano abogado, el mejor abogado no por lo que cobre sino aún con lo poco que puedan pagarle pero defenderá sus casos como si defendiese a un hijo suyo, atento a lo que su cliente le dice y que todos los que le sepan como un abogado justo. Si es maestro, usted es un cristiano maestro, que enseñará lo bueno a sus alumnos y les enseñará a ser mejores cada día como si le enseñara a un hijo suyo. Les ayudará a superar sus dificultades y prepararlos para ser los mejores en su campo de estudio o en sus asignaturas. La clave no es que simplemente lo digas, sino que tus acciones hablen más que tus Palabras.
Como dice mi pastor: "Si eres cristiano, que se te note", si no, eres una verguenza, porque estamos llamados a ser sal de la tierra, y dice la Palabra que cuando la sal pierde su sabor es sacada fuera y pisoteada por los hombres. Todo el que te conoce debe hallar en ti algo diferente a lo que el mundo es y tiene. Si eres un verdadero hijo de Dios, cada campo de tu vida en relación será afectado por tu testimonio, por tus obras, por tu esencia, reflejando como en un espejo la imagen de Dios tu Padre.
Mateo 5:13-16
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.