En la Biblia, la frase "¡SAL de Babilonia!" es un mandato repetido en varios libros, principalmente en Jeremías 51:45 y Apocalipsis 18:4, que insta al pueblo de Dios a separarse de la ciudad de Babilonia para evitar el castigo por sus pecados.
Esta exhortación simboliza el ALEJAMIENTO de la corrupción y la desobediencia para mantenerse puro y obediente a Dios, quien promete protección a quienes le siguen y reafirman su lealtad a su Reino.