En este Día 5 llegamos al paso decisivo para que la conversión no se apague: la comunidad. Después de atravesar la fe inicial, la cruz, la vida en “tierra extraña” y la soledad del desierto, hoy descubrimos el “hábitat” donde la nueva creatura puede permanecer, sanar y crecer: la Comunidad de las Ranas.
Hoy meditamos:
La comunidad es el ecosistema espiritual del cristiano
La comunión es necesaria
El aislamiento abre la puerta a la oscuridad y a la vulnerabilidad
La comunidad sostiene en momentos de tentación, tristeza o debilidad
La comunidad como anticipo del Reino
Propósito del día: pedir la gracia de integrarnos humildemente en una comunidad cristiana real, donde podamos ser acompañados, corregidos, sostenidos y sanados; y así perseverar hasta vivir la Vida en Abundancia que el Señor promete.