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El Santoral de hoy nos presenta a un místico contemplativo que fue Pastor de la Iglesia Universal. Hoy celebramos a San Pedro Celestino. Su nombre originario es Pedro de Morrone. Nacido en Isernia –Italia- en 1215, en una familia numerosa recibe una fuerte base en la Fe.
Sus padres pedían que uno de los doce hijos que tenían fuese sacerdote, petición que fue escuchada en Pedro, quien, ingresa en los Benedictinos, marchando posteriormente de eremita. Tiene que cambiar de sitios con frecuencia porque las multitudes le persiguen. Y es que se corre enseguida su condición de Santo hombre de Dios.
Pero él rehúye todo esto. Incluso hay quienes le quieren imitar. Se les conoce como “Celestinos”. Un día le comunican que ha sido elegido Papa pero él no acepta. Al final le convencen. Ahí acepta pasándose a llamar Celestino V.
También pide que sus aposentos sean de lo más desprendidos y sencillos, fijando su residencia en Nápoles. Su pastoreo de la Iglesia, no está exento de dificultades, a las que se une su condición de místico contemplativo que le hace renunciar, situación que le es aceptada.
Bonifacio VIII, el nuevo Pontífice, envía a su antecesor a Monte Fuone. San Celestino V muere en 1296. Siglos más tarde seguirá ese mismo camino Benedicto XVI, concretamente en el año 2013, en nuestro siglo XXI.
By COPEEl Santoral de hoy nos presenta a un místico contemplativo que fue Pastor de la Iglesia Universal. Hoy celebramos a San Pedro Celestino. Su nombre originario es Pedro de Morrone. Nacido en Isernia –Italia- en 1215, en una familia numerosa recibe una fuerte base en la Fe.
Sus padres pedían que uno de los doce hijos que tenían fuese sacerdote, petición que fue escuchada en Pedro, quien, ingresa en los Benedictinos, marchando posteriormente de eremita. Tiene que cambiar de sitios con frecuencia porque las multitudes le persiguen. Y es que se corre enseguida su condición de Santo hombre de Dios.
Pero él rehúye todo esto. Incluso hay quienes le quieren imitar. Se les conoce como “Celestinos”. Un día le comunican que ha sido elegido Papa pero él no acepta. Al final le convencen. Ahí acepta pasándose a llamar Celestino V.
También pide que sus aposentos sean de lo más desprendidos y sencillos, fijando su residencia en Nápoles. Su pastoreo de la Iglesia, no está exento de dificultades, a las que se une su condición de místico contemplativo que le hace renunciar, situación que le es aceptada.
Bonifacio VIII, el nuevo Pontífice, envía a su antecesor a Monte Fuone. San Celestino V muere en 1296. Siglos más tarde seguirá ese mismo camino Benedicto XVI, concretamente en el año 2013, en nuestro siglo XXI.