San Francisco de Borja no se dejó engañar por el mundo. Sabiéndose nada, confió todo en Jesucristo y logró la santidad. Se dio cuenta que la vida es para servir únicamente a quien no muere y vive para siempre: Jesucristo, Nuestro Señor.
San Francisco de Borja no se dejó engañar por el mundo. Sabiéndose nada, confió todo en Jesucristo y logró la santidad. Se dio cuenta que la vida es para servir únicamente a quien no muere y vive para siempre: Jesucristo, Nuestro Señor.