San Ignacio vivió una vida sencilla: obedeciendo y haciendo lo que le tocaba hacer, y es esto lo que todo cristiano debe realizar: la voluntad de Dios, donde sea que esté y a dónde lo lleve.
San Ignacio vivió una vida sencilla: obedeciendo y haciendo lo que le tocaba hacer, y es esto lo que todo cristiano debe realizar: la voluntad de Dios, donde sea que esté y a dónde lo lleve.