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Nos acercamos hasta un hombre que siempre fue sembrador de paz como testigo del Evangelio. Hoy celebramos a San Juan Francisco de Regis. Nace en el año 1597 en un ambiente de discordias entre los católicos y hugonotes, nombre que se les daba a los luteranos en Francia.
Un año después el rey Enrique IV, promulgó el Edicto de Nantes, otorgando libertad religiosa a los protestantes. En este ambiente, Juan siente a la llamada de Dios a una vida consagrada. Es cuando ingresa en la Compañía de Jesús, estudiando Teología.
Los seguidores de San Ignacio de Loyola le habían ayudado desde el principio a discernir cuando quiere un modo de vida centrado en la consagración a Dios. Ordenado sacerdote irá a Montpellier donde destaca por sus grandes dotes de predicador.
También es un gran profesor en centros de la Compañía. De hecho los alumnos valoran su capacidad de enseñar, su paciencia con las torpezas que tienen en las aulas y su caridad. Esto le hace admirable para unos, mientras no faltan las envidias.
Poco después intenta ir a Canadá, pero la Providencia le hace continuar en el país galo donde muchas Diócesis necesitan ayuda ante los problemas que sufren. Las zonas a las que va son Vivalais, Velay y Forez. Su gran labor hizo que fuese llamado “el Apóstol de Velay”. San Juan Francisco de Regis muere en el año 1640.
By COPENos acercamos hasta un hombre que siempre fue sembrador de paz como testigo del Evangelio. Hoy celebramos a San Juan Francisco de Regis. Nace en el año 1597 en un ambiente de discordias entre los católicos y hugonotes, nombre que se les daba a los luteranos en Francia.
Un año después el rey Enrique IV, promulgó el Edicto de Nantes, otorgando libertad religiosa a los protestantes. En este ambiente, Juan siente a la llamada de Dios a una vida consagrada. Es cuando ingresa en la Compañía de Jesús, estudiando Teología.
Los seguidores de San Ignacio de Loyola le habían ayudado desde el principio a discernir cuando quiere un modo de vida centrado en la consagración a Dios. Ordenado sacerdote irá a Montpellier donde destaca por sus grandes dotes de predicador.
También es un gran profesor en centros de la Compañía. De hecho los alumnos valoran su capacidad de enseñar, su paciencia con las torpezas que tienen en las aulas y su caridad. Esto le hace admirable para unos, mientras no faltan las envidias.
Poco después intenta ir a Canadá, pero la Providencia le hace continuar en el país galo donde muchas Diócesis necesitan ayuda ante los problemas que sufren. Las zonas a las que va son Vivalais, Velay y Forez. Su gran labor hizo que fuese llamado “el Apóstol de Velay”. San Juan Francisco de Regis muere en el año 1640.