Este gran misionero dominico entregó su cuerpo y alma a la evangelización y conversión de almas, llevándoles la verdadera religión. Arriesgó su vida siempre, poniendo primero a Dios, sin quitar nunca su mirada de Él.
Este gran misionero dominico entregó su cuerpo y alma a la evangelización y conversión de almas, llevándoles la verdadera religión. Arriesgó su vida siempre, poniendo primero a Dios, sin quitar nunca su mirada de Él.