SAN ONOFRE sobrevuela subrepticiamente aislados momentos de la carrera del aussie andrógino Rowland, se ve invadido por la molicie y se da un paseo por el barrio, ande se topa con sones jamaiquinos eta gringos y se despide cabizbajo y cariacontecido al dar la despedida al pibe Gato Barbieri. Salud.