Es importante crear una relación sana entre nuestros hijos y la ropa, con el objetivo de formar seres seguros, con un amor propio y sin complejos alrededor de las prendas que deberían o no usar. La ropa que elegimos se relaciona con nuestro estado de ánimo, nuestra identidad, lo que creemos de nosotros mismos, lo que deseamos proyectar y cómo nos verán los demás. Permitir que los niños y niñas experimenten y jueguen con lo que usan es una gran manera de impulsar su creatividad y seguridad, al tiempo que alimentamos su autoestima e impulsamos su desarrollo social.