“Cuando Prince Buster, en su prólogo para el clásico Bass Culture de Lloyd Bradley, define la música reggae como “protesta contra la esclavitud, la clase, los prejuicios, el racismo, la desigualdad, la discriminación económica y la falta de oportunidad que la población jamaicana sufre bajo la colonización”, omite la lucha contra el machismo, otra forma universal de opresión que crea circuitos aún más sofocantes para las mujeres, ya de por sí atravesadas por esas otras lacerantes variables. Como propone Audre Lorde, en el deseo de conseguir justicia y la liberación no debe existir una jerarquía de opresiones, sino que la lucha contra la discriminación ha de hacerse desde y hacia todos sus frentes. Y es que dentro del reggae, tanto en su origen como en su viaje y posterior transformación, las mujeres han tenido que hacerse escuchar en un entramado de tesituras marcadas por la violencia, la precariedad, el lastre postcolonial y la autoafirmación de la identidad negra”
Hoy en Sangre Fucsia hablamos de mujeres en la música reggae, y abrimos el programa con palabras de Camila: cantante e instrumentista de la banda de reggae Hotdrop, embarcada en un nuevo proyecto musical inspirado en otros ritmos de la música negra y brasileira, con el que acaba de sacar disco, y creadora de la “clausula mantera”: iniciativa pionera que permite vender libremente su obra en la calle “sin que pueda recaer ninguna consecuencia negativa sobre los manteros por cometer un delito (o falta) contra la propiedad intelectual”. Porque, en sus palabras, “igual que lo personal, lo musical también es político”.
De todo esto charlará con nosotras en el programa de hoy en un mano a mano con Lolli dj, que (por fin y por un rato) cambia los controles por el micro. Dianespotting bucea en el arte jamaicano para traernos a Edna Manley, y Doña Pasolina toma los mandos y el látigo para teñir de fucsia tu próxima hora.