En su gobierno, hubo protestas sociales y, en 1982, hubo una huelga convocada por los sindicatos, en rechazo a las medidas de ajuste económico. En 1983 el sector empresarial también hizo una paralización nacional, mientras continuaban las movilizaciones sindicales y estudiantiles en medio de la crisis económica, según una publicación de El Telégrafo.
Hurtado también impulsó la sucretización de la deuda externa. Según el Banco Central, esta fue una medida económica con la que el Estado ecuatoriano asumió las deudas en dólares que empresas privadas tenían con bancos extranjeros y las convirtió en deudas en sucres, la moneda nacional de esa época. En lugar de que las empresas siguieran pagando directamente a sus acreedores en el exterior, pasaron a deberle al Estado en moneda local.
A comienzos de los 80, Ecuador enfrentó una fuerte crisis económica: subieron las tasas de interés internacionales, cayó el precio del petróleo y el sucre se devaluó. Muchas empresas ya no podían pagar sus préstamos en dólares y corrían el riesgo de quebrar.