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"Lo mejor para la tristeza es aprender algo. Es lo único que nunca falla". Eso es lo que nos recuerda el mago Merlín en la novela Camelot de Terence White: "Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa, puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas, puedes echar de menos a tu único amor, puedes ver el mundo a tu alrededor devastado por locos perversos o saber que tu honor es pisoteado en las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces, solo hay una cosa posible, aprender. Aprender por qué se mueve el mundo y qué es lo que le hace girar. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alentar, que nunca la torturará, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca lamentará, de lo que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene. Mira la cantidad de cosas que puedes aprender".
Hoy enciende el fuego de la cueva Miguel Peiró, doctor en física de partículas y cosmología, con el que abrimos las páginas de su ensayo Sombra y asombro para iluminar la actitud científica, para recuperar esa mirada que todos tenemos dentro, para que impulsados por la curiosidad avancemos en el conocimiento desde la aceptación de lo que no sabemos, desde la aceptación de la incertidumbre. Alumbramos el fuego, alumbramos la ciencia, sin deslumbrarnos, porque esa es otra forma de ceguera.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a los Silicon Valley boys y sus nuevas relaciones de poder, y en nuestro túnel del tiempo nos reencontramos con la escritora y pedagoga Josefina Aldecoa.
Hace millones de años, en un paisaje africano sometido a profundas transformaciones climáticas algunos primates comenzaron a cambiar su relación con el entorno. No solo se adaptaron, empezaron a transformarlo. Desde entonces la historia de nuestra especie ha sido la de una construcción progresiva en la que genética, alimentación, tecnología, comunicación y simbolismo se entrelazan para dar forma a lo que somos hoy. El proceso de humanización es un proceso biológico, pero también técnico y social. Entender de dónde venimos es fundamental para saber hacia dónde queremos ir, qué futuro queremos construir, hoy encienden el fuego el prehistoriador Eudald Carbonell y el arqueólogo Igor Parra, para iluminar los pilares de la evolución humana, para descubrir que hoy podemos dejar de ser humanos por azar para serlo porque lo elegimos.
¿Qué significa ser humanos hoy? El descontrolado avance científico y técnico ha ido mermando nuestra conciencia de estar vivos, de ser humanos, vivimos, escribe la filósofa Silvia Bardelás, en un mundo conceptual agotado del que no conseguimos salir. Parece necesario desarrollar una mirada nueva, atrevernos a cuestionar la forma en la que habitamos el mundo, desde la ingenuidad, desde la imaginación, desde un conmovernos que nos lleve a la acción. ¿Qué sería del mundo si se pensara desde un nosotros y no contra nosotros? Se pregunta Bardelás. No somos seres aislados, somos seres relacionales, necesitamos conectar con la intimidad de los demás… La nueva conciencia común debería partir, propone, de una comprensión de que la razón y la sensibilidad no deben separarse, la lógica debe ir de la mano de la emoción, la creatividad, la intuición, la empatía. Solo así, desde nuevos modos de ser, desde una forma diferente de relacionarnos podrá surgir un nuevo modo de vivir. Hoy encendemos el fuego de la cueva para iluminar el libro Una conciencia nueva publicado por la editorial Acantilado, para alumbrar la urgente pregunta de quiénes somos.
Con Jaime García Cantero y su sextante ponemos hoy coordenadas al "bizum", y en el túnel del tiempo nos reencontramos con Salvador Dalí en el aniversario de su nacimiento.
El siglo XX supuso la primera gran revolución de la longevidad al duplicar la esperanza de vida en buena parte del mundo. La segunda revolución de la longevidad en este s. XXI debe ser, está siendo ya, transformar la forma en que envejecemos: en lo social, lo cultural, lo individual. El mundo ha cambiado y las personas mayores de hoy no tienen nada que ver con las de generaciones anteriores. Gracias a los avances médicos y a la mejora en los hábitos de vida gozamos de unas expectativas de futuro que nos obligan a desmontar ideas preconcebidas y plantearnos a cualquier edad ¿Qué quieres ser de mayor? Salud física, mental, finanzas, hogar, vida familiar, conexiones sociales, aficiones… Se hace necesario repensar lo que somos y lo que seremos, realizar ajustes a nivel individual pero también social para afrontar los retos que implica una población cada vez más envejecida pero menos vieja. Hoy enciende el fuego el divulgador Pere Estupinyá para iluminar una nueva tercera edad, para descubrirnos las herramientas que nos pueden permitir envejecer más despacio, para que podamos ser más libres e incluso lograr que todos, sin límite de edad, sigamos teniendo un rol activo y participativo en la sociedad.
Con Jaime García Cantero hablamos de desigualdad poniendo coordenadas al concepto de "curva de Gatsby" y en nuestro túnel del tiempo nos reencontramos con la escritora Carmen Laforet.
"Planeta Tierra, ustedes son una tripulación". Eso diría la astronauta Christina Koch tras regresar de la misión Artemis II. Apelaba al sentimiento de cooperación y unión de los seres humanos, solos, ante la inmensidad del cosmos. La humanidad ha sentido desde siempre la necesidad de descubrir, de conocer, de ir más allá, de ir poniendo líneas, puntos y nombres en los huecos en blanco del mapa cartográfico de nuestro universo. Pero no siempre las expediciones han terminado con éxito. En 1913 un barco ballenero zarpaba de Alaska con la intención de descubrir "el último continente", de encontrar tierra en las aguas del Polo Norte. Científicos de toda índole viajaron en aquel barco en la que sería la mayor expedición científica al Ártico jamás contada. El viaje del Karluk, junto con la intrépida expedición de Ernest Shackleton a la Antártida, representa la última de las expediciones a la vieja usanza, pero a diferencia de la del Endurance la suya acabó convertida en una verdadera odisea tan insólita y terrible como olvidada. Hoy encendemos el fuego de la cueva junto al divulgador Javier Peláez para iluminar la búsqueda del último continente, para rescatar el desastre del Karluk en el Ártico, para mirarnos en aquellos hombres y mujeres que nos sirven como espejo de lo mejor y lo peor del ser humano.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas al concepto de "poder blando", y en el túnel del tiempo recuperamos la voz del escritor José Ángel Valente.
El destino, escribió William Shakespeare, es el que baraja las cartas pero nosotros somos los que jugamos la partida. Las cartas que nos tocan son la genética que heredamos y no podemos cambiar, pero cómo jugamos la partida, nuestros hábitos y lo que ocurre en nuestro entorno durante la partida, el ambiente, deja huellas sobre nuestro ADN que condiciona la expresión de nuestros genes. La biología y nuestra vida cotidiana se influyen continuamente. La genética y la epigenética definen lo que somos y moldean nuestra salud. El sueño, la alimentación, el deporte, el estrés, pero también los microorganismos con los que convivimos o los tóxicos y sustancias químicas que nos rodean tienen implicaciones directas en nuestro bienestar, en esa escritura de lo que somos y de lo que seremos. Como en la película de Clint Eastwood la vida tiene buenos, feos y malos que impactan en nuestra salud, el objetivo es lograr una armonía entre los actores que sea compatible con una vida sana y saludable, un equilibrio homeostático que nos permita envejecer mejor. Hoy enciende el fuego de la cueva María Berdasco, doctora en Biología Molecular y directora del grupo de Terapias Epigenéticas en el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras en Barcelona. Un referente en el estudio de cómo la epigenética influye en nuestra salud. Hoy nos presenta su último libro, Reescribirnos. Cómo el cuerpo aprende, olvida y empieza de nuevo.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a los agentes de Inteligencia Artificial, qué pueden hacer por nosotros y qué retos plantean. Y en nuestro túnel del tiempo recuperamos la voz del gran sapiens Eduardo Galeano.
Dos peces jóvenes se cruzan por el mar con un pez viejo que les pregunta: ¿Cómo está el agua? Ambos se quedan sin saber qué responder y más tarde uno le dice al otro: ¿Qué demonios es el agua? Es la parábola inicial del discurso de graduación del escritor David Foster Wallace, que le sirve al investigador Pedro Bravo para recordarnos que a veces las realidades más obvias son a menudo las más difíciles de ver y de explicar. El agua en el que nadamos, la ciudad que habitamos, es nuestro medio necesario pero no terminamos de ser conscientes de su importancia.
Antes todo esto era ciudad, ahora es otra cosa: una marca, un no lugar, el tablero de un juego especulativo en el que ganan sólo unos pocos, una mina de la que extraer datos y recursos, un lugar común en el que vivimos solos, separados y enfadados unos con otros. Es el reverso tenebroso, escribe Bravo, del modelo económico que nos rige, por eso, atender y entender la ciudad es el primer paso para recuperar una realidad que se ha vuelto extraña, para rehabitar "un hogar" que a lo largo de la historia ha sido nido de infinidad de soluciones sociales, culturales y políticas, su alimento ha sido la virtud de estar, crear, pensar y hacer cosas juntos a pesar de nuestras diferencias. Hoy encendemos el fuego de la cueva para iluminar la ciudad, para dar luz a los planos de un futuro conveniente, útil y provechoso pero también fruto de la armonía y el acuerdo. Lo hacemos abriendo las páginas del maravilloso ensayo Antes todo esto era ciudad. Por qué la vida urbana se ha vuelto extraña y qué podemos hacer para transformarla.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a la neurotecnología, y en nuestro túnel del tiempo nos reencontramos con el gran sapiens de las letras Octavio Paz en el aniversario de su nacimiento.
"Nada en biología tiene sentido —decía Theodosius Dobzhansky— si no es a la luz de la evolución". ¿Por qué los animales son cómo son y hacen lo que hacen? Colores intensos, sonidos armoniosos, gestos desafiantes, extraños rituales corporales. La peculiar exhibición de la avutarda, el derroche de señales comunicativas del ciervo, las valiosas secreciones de la lagartija o los saltos intimidatorios de la gacela. Son ejemplos de comunicación animal que nos hablan de un mundo complejo y diverso que nos hacen abrir los ojos con asombro ante los insospechados senderos que va surcando la selección natural. Y quizá contemplarlos, recorrerlos, nos ayuden a entendernos mejor quiénes somos. Porque como animales humanos somos parte integral del ecosistema y podemos ver reflejado nuestro comportamiento, para bien y para mal, en los otros habitantes del planeta. Hoy enciende el fuego de la cueva Gonzalo Rodríguez, doctor en biología y Conservación de la Biodiversidad y autor del libro Cómo se comunican los animales, publicado por el CSIS y la editorial Catarata.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a los drones y al papel que juegan en las guerras actuales, y en el túnel del tiempo nos reencontramos con una de las pioneras de la fotografía en nuestro país, Joana Biarnés.
Hubo un tiempo en el que el mundo digital se presentaba como una promesa de mejora democrática, como un pilar para la construcción de una sociedad más libre e igualitaria. Pero hoy se revela como un paisaje de precarización, mercantilización, violencia y descomposición de lo común ¿Qué nos ha llevado de ese fetichismo tecnológico, de esa confianza ciega en el mundo digital a la visión catastrófica que nos invade hoy? ¿Qué ha pasado para que un potencial instrumento de unión se haya convertido en juguete de oligopolios, megacorporaciones y gobiernos ultraconservadores? En el trasfondo está esa idea de impotencia, de sumisión a la que se resigna el ser humano, vive la tecnología como una especie de tsunami ajeno a él que como omnipotente fuerza de la naturaleza moldea a su antojo su mundo para bien o para mal. Pero el mundo digital, como el capital, no es algo externo a nosotros, es el resultado de un conjunto de relaciones sociales que nosotros decidimos, moldeamos, regulamos. Hoy enciende el fuego de la cueva el filósofo, sociólogo e investigador del CSIC César Rendueles, autor de títulos como Sociofobia, Capitalismo Canalla o Comuntopía. Imaginamos junto a él otras formas de socialización digital más libres y democráticas ¿Es posible una red digital pública que defienda lo común?
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a un nuevo concepto, hoy nos detenemos en los "sesgos" que dificultan la igualdad. Y en nuestro túnel del tiempo recuperamos la voz de Victoria Sau, un referente del feminismo en nuestro país.
Al poeta británico Lord Byron le gustaba practicar ejercicio físico y cuantos deportes estaban a su alcance. Llegó, incluso, cuentan a realizar la proeza de cruzar el río Tajo de la orilla sur a la orilla norte a la altura de la ciudad portuguesa de Belem. Además de estas hazañas como nadador practicó boxeo, esgrima, equitación y gustaba de las buenas caminatas. Abundan en la historia los intelectuales con aficiones deportivas y atléticas, lo que no es tan frecuente es que hayan escrito sobre estas prácticas. Uno de los que sí lo hizo fue Edgar Allan Poe, Poe nos dejó un testimonio en boca de uno de los personajes de su obra El dominio de Arnheim de 1847, habla el protagonista de lo que llama "principios elementales" o "condiciones para la felicidad", el primero de los cuales es simple y puramente el ejercicio al aire libre. Cuenta esta anécdota el neurocientífico José Luis Trejo en su último libro Neuronas en marcha. No nos cabe duda de que el ejercicio contribuye a la felicidad, pero es que más aún el movimiento es una herramienta fundamental para moldear, proteger y potenciar el cerebro a lo largo de nuestra vida e incluso en las generaciones futuras. Hoy encendemos el fuego de la cueva para iluminar la neurociencia del ejercicio, para entender cómo moldea el deporte en nuestra salud neuronal y cómo nos afecta el sedentarismo.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas al concepto de deep tech y en nuestro túnel del tiempo nos reencontramos con el director de cine Luis Buñuel.
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