El 6 de enero de 1838 no hubo discursos solemnes, quizás fue un día tranquilo, un día atravesado por el silencio… y por una chispa.
En un taller de hierro llamado Speedwell Iron Works, en Morristown, Nueva Jersey, un hombre hizo algo que cambiaría para siempre la forma en que la humanidad se habla a sí misma.