mantiene la huelga de médicos a partir del 16 de febrero, con
diversos paros previstos al menos hasta junio. Las principales
organizaciones médicas mantienen las protestas pese a la firma esta
semana del Estatuto Marco para la Sanidad por parte el Ministerio y
los sindicatos después de tres años de arduas negociaciones.
Sanidad argumenta que ha recogido importantes reivindicaciones de los
médicos.
En particular, se pone fin a las guardias de 24 horas. Pero
los médicos denuncian que la letra pequeña permite esquivar esas
limitaciones, afirman que no se afronta el problema de la sobrecarga
asistencial y aseguran que persisten sus malas condiciones laborales,
causa de que siga aumentando el número de médicos que optan por
cuanto a la demanda de un estatuto propio para los médicos, el
problema no es solo el rechazo de la ministra a hablar de este
asunto, sino que ni siquiera haya tenido en cuenta a este colectivo
en la negociación, motivo por el cual la Organización Médica
Colegial afirma que el Estatuto Marco “carece de legitimidad”. Se
da la curiosa situación de un acuerdo que incorpora importantes
mejoras, pero que llegará al Congreso con escasas posibilidades de
éxito debido a la incomprensible cerrazón de Mónica García. La
ministra podrá responsabilizar del fracaso a sus antiguos compañeros
de profesión o, si lo prefiere, seguir culpando a las CC.AA. de
todos los males de la sanidad. En la crítica mordaz ha demostrado,
desde luego, una gran soltura. Bastante mayor que en la gestión de
sus propias competencias.