Es cierto que no vivimos tiempos fáciles, hoy más que nunca la iglesia atraviesa por un periodo en el que la sociedad vive en oscuridad , pero esto no debería ser para nosotros los que hemos puesto nuestra esperanza en Jesús motivo de tristeza o resignación, al contrario deberíamos ver la oportunidad que en sí misma la maldad en el mundo nos da, ya que a mayor oscuridad, cualquier manifestación de luz, tiene una mayor capacidad de influir en su entorno. Seamos luz de Cristo donde quiera que vayamos.