El mensaje aborda la segunda causa de duda en la vida del creyente: el sufrimiento prolongado y sin explicación aparente. Se exhorta a realizar una 'cálculo espiritual' cuidadosa, incluyendo toda la información bíblica para evitar conclusiones erróneas sobre la relación con Dios. Se explica que la creación fue sometida a vanidad por Dios mismo, no por Satanás, con el propósito de que el ser humano busque su satisfacción y salvación exclusivamente en Él, no en las cosas creadas. Se presenta la anticipación de la revelación de los hijos de Dios en cuerpos glorificados como el modelo de la futura restauración de toda la creación. Finalmente, se ofrece una perspectiva de esperanza, comparando el dolor presente con los dolores de parto que preceden al nacimiento de algo glorioso.