Tras la experiencia de sufrir bajo la carga pesada del pecado que vemos en el Salmo 38, es natural que David deseara ser libre de su pecado. En el Salmo 39 vemos un pecado específico que David estaba decidido a erradicar. ¿Quizás haya también en tu vida un pecado específico que te haya causado sufrimiento y que siga destruyéndote, y del que anhelas liberarte? ¿Quizás te hayas propuesto una y otra vez no volver a pecar en este aspecto, solo para recaer en el mismo pecado? El Salmo 39 nos muestra la actitud que debemos tener para vencer al pecado - una actitud que es caracterizada por cuatro aspectos claves. I. Guárdate (1-3) II. Vive a la luz de la eternidad (4-6) III. Ve tu pecado bajo una nueva luz (7-11) IV. Clama a Dios (12-13)