El Gran Cañón, uno de los escasos accidentes geográficos que puede observarse desde el espacio, paredes rocosas que caen en acantilados de 1.500 metros y tiene una longitud de 483 kilómetros. El choque y fricción de enormes placas tectónicas produjeron la elevación de una gigantesca meseta, en la que el río Colorado, que discurre desde lo alto de las Montañas Rocosas, arrastró grandes cantidades de sedimentos esculpiendo un impresionante cañón.