La mayoría de estos temas
los he escuchado en varias ocasiones, distintas circunstancias y es casi
imposible saber con exactitud la primera vez que entraron por mis oídos. Sin
embargo, como en un sueño recuerdo a mi hermano poniendo su LP rojo de
Timbiriche; luego, en mi adolescencia, a años luz de Shazam, me veo preguntando
frenéticamente el nombre de una canción a quienes me rodeaban o que la estuviera
coreando, que por lo general respondían: The Clash, ¿a poco no los conoces? También
tengo grabado en continuo a Andrea cantando a la par de Morrisey con los ojos
cerrados, y me recuerdo bailando de madrugada al ritmo de H&TLA en algún
bar rodeada de luces y humores. Guardo la sensación del día que descubrí a
William DeVaugh gracias al Bluelines;
los ojos acuosos que me dedicaron el cantar melancólico de Hope Sandoval y a quien
puso hasta el cansancio a Antonio Vega hasta convencerme de que era un genio. También
agradezco que Jenni me arrastrara a ver a Shabaka Hutchings en una tarde
increíble e irrepetible y que junto a Felipe compartiera sus atesorados discos
mientras preparaban el desayuno. Por último, que un buen amigo que nunca vi me enviara
sus canciones favoritas durante los meses más oscuros e inciertos de este año.
Pensándolo bien, rectifico: me gustaría trasladarme a la sensación que me
causaron, en lugar de solo volver a oírlas por primera vez.
Albeliz Córdoba es editora de libros y
coleccionista de discos. Pertenece a los colectivos Mujeres Vinileras y DJ
Señora y sus Discos Galácticos.