Django
Reinhardt (Belgica, 1910/Francia, 1953) fue la gran contribución europea al
jazz del Siglo XX. Tito Alcedo y Nono García, dos guitarristas de Barbate
(Cádiz), se sintieron atraídos por su estela que concilia el jazz con los aires
de la tierra, enriqueciendo la cuerda de fabulosos guitarristas flamencos. Ole
Swing recoge el sonido y lo enriquece de copla y pasodoble.
La gran
contribución de Django Reinhart a la música será espiritual, es la manera en
que podemos entender a rumberos como Manzanita y Peret y también a los rumberos
franceses como Manitas de Plata que, en la peregrinación anual de los gitanos a
Santa Maria Del Mar, fue grabado en 1955 por el etnomusicólogo bengalí Deben
Bhattacharya. En esas juergas se cantaba a La Niña de los Peines y otros
grandes éxitos del flamenco de la época, caso de Temporal (Palito de Ron) que
grabarían José Greco, el Cojo De Huelva y Radio Tarifa.
Manitas de
Plata era fan de Django y es el abuelo de los Gipsy Kings. La influencia
francesa en la rumba se manifiesta con Manuel Malou, que hizo carrera en
Francia, y Cathy Claret que se vino a España a vivir. ¿Pudo Django Reinhardt influir
decisivamente en el nacimiento y desarrollo de la rumba catalana cuando aquella
noche de 1936 fue visto tocando con unos gitanos sin identificar debajo del
puente de Marina de Barcelona?
Antonio
Machín y Django Reinhardt salieron de París con la invasión de los nazis.
Machín había recorrido medio mundo y en A lo Calloway borda el estilo en boga
en Harlem, luego cambia de registro al bolero. En aquellos tiempos ser moderno
en España era peligroso. Django es invitado por Duke Ellington a Estados Unidos
y por fin se encuentran en el Opera House de Chicago en 1946. Pero Django fue
sin guitarra y nunca estuvo cómodo en la gira. Carlos Montoya triunfó con su
virtuosismo flamenco en Nueva York pero además fue un precursor del
jazz-flamenco con su memorable interpretación de St. Louis Blues.