Mariela siempre actuó con integridad, pero la presión laboral y decisiones equivocadas la llevaron a perder dirección y enfrentar consecuencias dolorosas en su vida personal y familiar. Al acercarse a Cristo, experimentó perdón, restauración y libertad emocional, transformando no solo su matrimonio sino también su ministerio para ayudar a otros. Nunca es tarde para reconciliarnos con Dios y encontrar la verdadera libertad en Él.