Pablo tenía el hábito de trabajar bien solo cuando era observado, descuidando sus responsabilidades en lo oculto. A través de una confrontación y una enseñanza espiritual, comprendió que su trabajo reflejaba su carácter y su relación con Dios. Decidió cambiar su actitud y actuar con integridad en todo momento. Pablo anima a hacer lo correcto, aun cuando nadie mira, es lo que forma un carácter firme y verdadero.