La fe y la espiritualidad medievales constituyen la explicación de uno de los fenómenos más extendidos en el viejo continente: las peregrinaciones. La peregrinación jacobea, en su origen, tiene hondas raíces religiosas y no puede entenderse fuera de ese contexto espiritual del medievo. La tradición del Camino de Santiago, arrancó en la Alta Edad Media (s. IX-XIII) pero aún en nuestra sociedad occidental del consumo y el bienestar, llena con fuerza, un hueco espiritual importante.