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La perversión del evangelio es cuando este se lee desde la perspectiva del castigo, de la amenaza, del Dios que está “eternamente enojado;” del Dios vengativo que está a punto de condenarnos por cada uno de nuestros pecados.
Esta invitación es para todos, sin excepción. Nuestros pecados nunca son el obstáculo entre Dios y nosotros, el obstáculo somos nosotros cuando decidimos no ir a Él. Nuestros pecados nunca son un impedimento para el trabajo que Dios quiere hacer con nosotros. Solo necesitamos dárselos con confianza para que puedan ser consumidos en la llama del amor de su corazón.
By Padre Luis M Flores AlvaLa perversión del evangelio es cuando este se lee desde la perspectiva del castigo, de la amenaza, del Dios que está “eternamente enojado;” del Dios vengativo que está a punto de condenarnos por cada uno de nuestros pecados.
Esta invitación es para todos, sin excepción. Nuestros pecados nunca son el obstáculo entre Dios y nosotros, el obstáculo somos nosotros cuando decidimos no ir a Él. Nuestros pecados nunca son un impedimento para el trabajo que Dios quiere hacer con nosotros. Solo necesitamos dárselos con confianza para que puedan ser consumidos en la llama del amor de su corazón.