Entre los campos de labor de Priego (Cuenca), al pie de la carretera de Alcantud y de un campo de fútbol en el que hoy crecen los cardos, se levantan todavía las ruinas del convento de Nuestra Señora del Rosal. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), el edificio atraviesa un estado de abandono que lo mantiene desde 2008 en la Lista Roja de Hispania Nostra, la relación de monumentos en grave riesgo de desaparición en España.