En el corazón de Palomera, un pequeño municipio conquense encajado junto al río Huécar, se alza un lugar mágico donde el teatro cobra vida en manos de hilos, madera y telas. Se trata de La Casa de las Marionetas, un espacio único impulsado por el titiritero Fernando Moya, fundador de la veterana compañía La Cacaramusa.