El Valencia va a terminar pagando más de 4 millones de euros por Sadiq. Una cifra que, puesta sobre la mesa en agosto, hubiera permitido hacer el fichaje cuando tocaba y, aunque sea fútbol ficción, hubiera hecho que el equipo tuviera alguno más de los pírricos 16 puntos que lleva hoy. Este caso retrata, una vez más, la inutilidad y la tacañería de Lim. Cómo en enero pasado, cuando se vio camino de Segunda, abre el grifo para pagar traspasos. Ya lo hizo con Corberán y repite ahora con el delantero nigeriano. Es el enésimo ejemplo de incapacidad para llevar un club: solo permite determinadas inversiones cuando se ve con el agua en el cuello. Veremos si esta vez no es tarde.