¡Pero cuántas veces hemos mantenido una conversación similar! Conceptos como “esto”, “eso”, “ahí” … “bien”, “mal” … en fin, palabras tan sumamente genéricas que acaban por no decir nada. El que está al otro lado, es bastante probable que no sea capaz de seguirnos. Y es que falta detalle, concreción, información.