Cuando hablamos de comunicación, no podemos simplificarla en fórmulas. ¿Por qué? Porque cada uno de nosotros somos únicos, tenemos nuestro propio estilo y esencia a la hora de expresarnos, de transmitir. Por supuesto que cada uno debe realizar el ejercicio de hacer brillar sus fortalezas y de pulir un poco aquellos puntos menos fuertes. Pero todo ello, dentro de un marco de individualidad.