Felipe II dominaba un imperio que comprendía la Península
Ibérica al completo (tras la anexión de Portugal), los territorios de las coronas
hispano-portuguesa en África, América y Asia, además de los territorios
europeos de la familia en Países Bajos o Italia, pero eligió un rincón apartado
en la sierra de Madrid para construir su gran legado arquitectónico y también
Allí se ubica el Paraje
pintoresco del Pinar de Abantos y Zona de La Herrería.