El verano son meses de mucha
exposición solar, de bañarse en piscinas y en el mar, con el cloro y la
salinidad consiguientes… lo cual produce quemaduras, eccemas, manchas… que
hacen que al final de la temporada la piel se resienta. “Hay que hacer que
vuelva a un estado de normalidad”, nos explica el pediatra Iván Carabaño que reseña
que “un buen consejo es retomar los hábitos saludables, comer adecuadamente,
hacer ejercicio físico, beber agua”.