Durante 80 años, Pinto fue uno de los destinos vacacionales
preferidos por la élite de Madrid, que elegía esta localidad (un pueblo de
menos de 2.000 habitantes) por su ambiente más saludable, la fama de su agua y,
sobre todo, la llegada del ferrocarril con la
inauguración de la línea hasta Aranjuez.
El nuevo libro del historiador Mario Coronas, ‘La colonia
veraniega de Pinto’ (Autoeditado, 2026) cuenta como, desde 1851 y hasta la Guerra
Civil, la alta burguesía e incluso la aristocracia madrileña huía de la capital
para pasar sus veranos en Pinto lo que provocó cambios económicos, sociales,
urbanísticos o culturales en el pueblo.