Hermanos y hermanas: Ser discípulo de Jesús, no es un camino fácil, pues supone la renuncia a las tentaciones de nuestro mundo para buscar alcanzar una vida más divina a ejemplo de la de nuestro Señor. El ser humanos nos hace frágiles, entre otras cosas, a la búsqueda del reconocimiento, del éxito, cómo les pasó a sus discípulos y hoy lo veremos encamado en el pedido de Juan y Santiago, estar sentados a la derecha y a la izquierda de Jesús en su reino. Pero Jesús les responde que la verdadera grandeza está en el servicio.