Dueño de un estilo depurado y elegante, el misionero dejó su sello en el ring. Muchos lo consideraban como la gran esperanza del pugilismo provincial.
A “Ballitas” le sobraba talento, pero le faltó profesionalismo. EL DEPORTIVO charló con quien se dio el lujo de retirarse con una exhibición junto a Gustavo Ballas y Luis Ocampo, otros dos monstruos del pugilismo argentino.