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Hay un momento, en toda investigación dentro de la abstracción geométrica contemporánea, en que la estructura deja de ser suficiente.
La línea ya no basta.El plano se vuelve estrecho.El módulo comienza a exigir algo más que repetición.
Serie Waves nace exactamente en ese punto de tensión: cuando la geometría —históricamente asociada con estabilidad, control y exactitud— empieza a reclamar movimiento.
Durante un período prolongado estudié la relación entre dos estructuras fundamentales: el hexágono y el cubo. El hexágono, plano, modular, expansivo. El cubo, volumétrico, arquitectónico, aparentemente cerrado. Ambos comparten una lógica matemática rigurosa, pero producen experiencias espaciales distintas.
Allí comenzó todo.
No quería abandonar la geometría. Quería habitarla de otro modo. Sentía que la repetición perfecta del módulo comenzaba a volverse predecible. Necesitaba introducir tensión sin romper la estructura. Movimiento sin deformación. Fluidez sin perder precisión.
Y en ese proceso hubo una influencia decisiva: la obra de Victor Vasarely.
Su manera de activar la superficie a través de la repetición modular, la vibración óptica y la transformación perceptual fue especialmente importante para mí mientras desarrollaba esta serie. Comprendí, observando su trabajo, que la geometría no tenía que ser rígida. Podía vibrar. Podía desplazarse ópticamente. Podía convertirse en experiencia.
Esa comprensión está presente en Serie Waves.
Del módulo al sistema dinámico
El hexágono me enseñó la expansión.El cubo me enseñó el volumen.
En Waves, ambos sistemas se intersecan para producir una matriz tridimensional que, en apariencia, se organiza en un patrón estable. Una retícula ortogonal. Una estructura firme.
Pero cuando la mirada permanece, algo comienza a cambiar.
Los cubos se desplazan en diagonales ondulantes. La superficie deja de sentirse plana. El patrón oscila. Parece que una fuerza invisible atraviesa la composición.
Aquí ocurre el giro esencial de la serie: el cubo deja de ser una forma fija y se convierte en un sistema dinámico.
No hay deformación literal.No hay distorsión perspectívica tradicional.
El movimiento no surge de alterar la forma, sino de reorganizar la secuencia. La ondulación nace del ritmo diagonal y de la modulación cromática.
La estructura permanece intacta.Pero la percepción se vuelve fluida
.
La paradoja: movimiento dentro de la rigidez
La pregunta que atravesó todo el proceso fue simple y compleja al mismo tiempo:
¿Cómo introducir movimiento en una forma asociada históricamente con estabilidad?
La respuesta no estaba en destruir el cubo, sino en activar su potencial interno.
Organicé el patrón en franjas diagonales que atraviesan la superficie como corrientes. Estas franjas no rompen la retícula; la reordenan. El ojo no puede quedarse quieto. Se desplaza siguiendo las líneas de color que parecen ondular.
La cuadrícula pierde rigidez.Adquiere elasticidad perceptual.
Para mí, ese fue el momento clave: comprender que la geometría no necesita fragmentarse para transformarse.
El color como energía
En esta serie, el color no es decoración. Es estructura activa.
Trabajo con rojos saturados, magentas intensos, azules eléctricos, verdes ácidos y amarillos luminosos. Los contrastes generan vibración. Las variaciones de saturación producen profundidad ilusoria. Algunos cubos avanzan; otros retroceden.
La superficie parece expandirse y contraerse.
Esa inestabilidad introduce tiempo. La obra no se percibe de una sola vez. Se experimenta en desplazamiento.
Y aquí hay algo importante en términos de proceso.
Aunque existen obras de Serie Waves realizadas en pintura acrílica, y otras en papel y lápiz, la serie fue desarrollada principalmente de manera digital. Utilicé filtros que originalmente están diseñados para fotografía.
Esa decisión no fue técnica solamente. Fue profundamente personal.
Desde hace años me apasionan los virados fotográficos: la transformación tonal, la manipulación de temperatura de color, la alteración del contraste para modificar la atmósfera de una imagen. Siempre me ha interesado cómo un cambio de tono puede alterar la emoción de lo que vemos.
En Waves, trasladé esa lógica al campo de la abstracción geométrica.
El filtro fotográfico, pensado para intervenir una imagen capturada, aquí interviene una estructura construida. No parto de una fotografía, parto de una matriz geométrica. Pero el principio es el mismo: transformar la percepción a través del color.
El color no cubre la forma.La activa.La tensiona.La convierte en vibración.
La ondulación como experiencia perceptual
Algo esencial en esta serie es que la ondulación no está dibujada como curva literal. No hay líneas sinuosas.
La “ola” emerge de la repetición modulada.
Organizo la retícula cúbica en bandas diagonales que alteran el ritmo. Esa variación rítmica genera la sensación de un pliegue continuo. La superficie parece respirar.
El movimiento no está físicamente en la obra. Ocurre en la mirada.
La pieza propone las condiciones para que el ojo oscile. El espectador completa el gesto. La percepción se vuelve activa.
En ese sentido, la abstracción geométrica deja de ser fría. Se vuelve sensorial. Se vuelve experiencia.
Geometría contemporánea y expansión digital
En el contexto del arte contemporáneo, la geometría ya no es únicamente pictórica. Se ha expandido hacia lo digital, lo algorítmico, lo perceptual.
Serie Waves habita ese cruce.
El cubo —símbolo de estabilidad, arquitectura y racionalidad— se vuelve maleable sin perder identidad. La tecnología no reemplaza la estructura; la amplifica.
El uso de herramientas digitales y filtros fotográficos me permitió intensificar la vibración óptica y explorar variaciones imposibles de lograr manualmente con la misma precisión.
La estructura no desaparece.Se flexibiliza.Se actualiza.
Una geometría que respira
Si algo define Serie Waves es la convicción de que la forma puede expandirse sin fragmentarse.
La estructura no es una cárcel. Es soporte.El cubo no es un límite. Es punto de partida.
La influencia de Vasarely me permitió entender que la superficie puede vibrar. Mi exploración digital, basada en filtros fotográficos y en mi fascinación por los virados, me permitió llevar esa vibración hacia un territorio propio.
La estabilidad absoluta es una ilusión.
Incluso la geometría más estricta puede convertirse en campo dinámico cuando se activan sus relaciones internas.
Aquí, el plano deja de ser estático.El patrón deja de ser repetición mecánica.La geometría aprende a moverse.
Y cuando la geometría se mueve, respira.
—
Si te interesa el arte como pensamiento y como experiencia perceptual, escribo dos veces al mes sobre cómo pienso la abstracción geométrica desde la práctica.
Comparto procesos, no resultados.
Con cariño,
Marianne
By Marianne SucreHay un momento, en toda investigación dentro de la abstracción geométrica contemporánea, en que la estructura deja de ser suficiente.
La línea ya no basta.El plano se vuelve estrecho.El módulo comienza a exigir algo más que repetición.
Serie Waves nace exactamente en ese punto de tensión: cuando la geometría —históricamente asociada con estabilidad, control y exactitud— empieza a reclamar movimiento.
Durante un período prolongado estudié la relación entre dos estructuras fundamentales: el hexágono y el cubo. El hexágono, plano, modular, expansivo. El cubo, volumétrico, arquitectónico, aparentemente cerrado. Ambos comparten una lógica matemática rigurosa, pero producen experiencias espaciales distintas.
Allí comenzó todo.
No quería abandonar la geometría. Quería habitarla de otro modo. Sentía que la repetición perfecta del módulo comenzaba a volverse predecible. Necesitaba introducir tensión sin romper la estructura. Movimiento sin deformación. Fluidez sin perder precisión.
Y en ese proceso hubo una influencia decisiva: la obra de Victor Vasarely.
Su manera de activar la superficie a través de la repetición modular, la vibración óptica y la transformación perceptual fue especialmente importante para mí mientras desarrollaba esta serie. Comprendí, observando su trabajo, que la geometría no tenía que ser rígida. Podía vibrar. Podía desplazarse ópticamente. Podía convertirse en experiencia.
Esa comprensión está presente en Serie Waves.
Del módulo al sistema dinámico
El hexágono me enseñó la expansión.El cubo me enseñó el volumen.
En Waves, ambos sistemas se intersecan para producir una matriz tridimensional que, en apariencia, se organiza en un patrón estable. Una retícula ortogonal. Una estructura firme.
Pero cuando la mirada permanece, algo comienza a cambiar.
Los cubos se desplazan en diagonales ondulantes. La superficie deja de sentirse plana. El patrón oscila. Parece que una fuerza invisible atraviesa la composición.
Aquí ocurre el giro esencial de la serie: el cubo deja de ser una forma fija y se convierte en un sistema dinámico.
No hay deformación literal.No hay distorsión perspectívica tradicional.
El movimiento no surge de alterar la forma, sino de reorganizar la secuencia. La ondulación nace del ritmo diagonal y de la modulación cromática.
La estructura permanece intacta.Pero la percepción se vuelve fluida
.
La paradoja: movimiento dentro de la rigidez
La pregunta que atravesó todo el proceso fue simple y compleja al mismo tiempo:
¿Cómo introducir movimiento en una forma asociada históricamente con estabilidad?
La respuesta no estaba en destruir el cubo, sino en activar su potencial interno.
Organicé el patrón en franjas diagonales que atraviesan la superficie como corrientes. Estas franjas no rompen la retícula; la reordenan. El ojo no puede quedarse quieto. Se desplaza siguiendo las líneas de color que parecen ondular.
La cuadrícula pierde rigidez.Adquiere elasticidad perceptual.
Para mí, ese fue el momento clave: comprender que la geometría no necesita fragmentarse para transformarse.
El color como energía
En esta serie, el color no es decoración. Es estructura activa.
Trabajo con rojos saturados, magentas intensos, azules eléctricos, verdes ácidos y amarillos luminosos. Los contrastes generan vibración. Las variaciones de saturación producen profundidad ilusoria. Algunos cubos avanzan; otros retroceden.
La superficie parece expandirse y contraerse.
Esa inestabilidad introduce tiempo. La obra no se percibe de una sola vez. Se experimenta en desplazamiento.
Y aquí hay algo importante en términos de proceso.
Aunque existen obras de Serie Waves realizadas en pintura acrílica, y otras en papel y lápiz, la serie fue desarrollada principalmente de manera digital. Utilicé filtros que originalmente están diseñados para fotografía.
Esa decisión no fue técnica solamente. Fue profundamente personal.
Desde hace años me apasionan los virados fotográficos: la transformación tonal, la manipulación de temperatura de color, la alteración del contraste para modificar la atmósfera de una imagen. Siempre me ha interesado cómo un cambio de tono puede alterar la emoción de lo que vemos.
En Waves, trasladé esa lógica al campo de la abstracción geométrica.
El filtro fotográfico, pensado para intervenir una imagen capturada, aquí interviene una estructura construida. No parto de una fotografía, parto de una matriz geométrica. Pero el principio es el mismo: transformar la percepción a través del color.
El color no cubre la forma.La activa.La tensiona.La convierte en vibración.
La ondulación como experiencia perceptual
Algo esencial en esta serie es que la ondulación no está dibujada como curva literal. No hay líneas sinuosas.
La “ola” emerge de la repetición modulada.
Organizo la retícula cúbica en bandas diagonales que alteran el ritmo. Esa variación rítmica genera la sensación de un pliegue continuo. La superficie parece respirar.
El movimiento no está físicamente en la obra. Ocurre en la mirada.
La pieza propone las condiciones para que el ojo oscile. El espectador completa el gesto. La percepción se vuelve activa.
En ese sentido, la abstracción geométrica deja de ser fría. Se vuelve sensorial. Se vuelve experiencia.
Geometría contemporánea y expansión digital
En el contexto del arte contemporáneo, la geometría ya no es únicamente pictórica. Se ha expandido hacia lo digital, lo algorítmico, lo perceptual.
Serie Waves habita ese cruce.
El cubo —símbolo de estabilidad, arquitectura y racionalidad— se vuelve maleable sin perder identidad. La tecnología no reemplaza la estructura; la amplifica.
El uso de herramientas digitales y filtros fotográficos me permitió intensificar la vibración óptica y explorar variaciones imposibles de lograr manualmente con la misma precisión.
La estructura no desaparece.Se flexibiliza.Se actualiza.
Una geometría que respira
Si algo define Serie Waves es la convicción de que la forma puede expandirse sin fragmentarse.
La estructura no es una cárcel. Es soporte.El cubo no es un límite. Es punto de partida.
La influencia de Vasarely me permitió entender que la superficie puede vibrar. Mi exploración digital, basada en filtros fotográficos y en mi fascinación por los virados, me permitió llevar esa vibración hacia un territorio propio.
La estabilidad absoluta es una ilusión.
Incluso la geometría más estricta puede convertirse en campo dinámico cuando se activan sus relaciones internas.
Aquí, el plano deja de ser estático.El patrón deja de ser repetición mecánica.La geometría aprende a moverse.
Y cuando la geometría se mueve, respira.
—
Si te interesa el arte como pensamiento y como experiencia perceptual, escribo dos veces al mes sobre cómo pienso la abstracción geométrica desde la práctica.
Comparto procesos, no resultados.
Con cariño,
Marianne