Nosotros, como pueblo de Dios no sólo enfrentamos a muchos adversarios y mucha adversidad, todo lo cual, en ocasiones, nos derrota; a veces, perdemos las batallas antes de entrar al cuadrilátero por el temor. Gloria a Dios, nuestro Salvador, quien ya ha vencido totalmente a nuestros enemigos, nos da el valor y el poder para superar todo con la verdad que en él somos victoriosos y aún más sobre todo!