Tras la división del reino Israel del norte y el del sur que era Judá, Ezequias quien fue el duodécimo rey de Judá, restauraría el reino de Dios en medio del pueblo, aunado al crecimiento de la nación respaldado por Dios. Senaquerib rey de Asiria, en miras de acrecentar el imperio quería acabar a Judá al mismo tiempo que Ezequias reinaba con miedo por lo que podría pasarle a su pueblo, mientras Isaias el profeta, le daba palabra de fe y de esperanza de parte de Dios.
Ezequias, Senaquerib e Isaias, representan las tres partes de nuestro ser, las batallas que se libran en nuestro interior.