En esta impartición hablamos sobre la maravillosa verdad de que en Cristo no hay condenación y de cómo, aun en medio de nuestra lucha diaria contra el pecado, el Espíritu Santo obra en nosotros, capacitándonos para vivir conforme a la vida que hemos recibido.
Por eso, somos llamados a rechazar una fe cómoda y pasiva, buscando diariamente a Dios y cultivando un profundo amor por Su Palabra, hasta hallar en Cristo un deleite mayor que cualquier atractivo de este mundo.
¿Seguiremos buscando una fe cómoda o estamos rindiendo diariamente nuestra voluntad al Espíritu de vida?