En este estudio de Romanos 7:9 vemos cómo el apóstol Pablo llegó a comprender la verdadera condición de su corazón. Aunque externamente se consideraba irreprensible frente a la ley, cuando comprendió su verdadero significado espiritual, se dio cuenta de que el pecado vivía dentro de él. La ley no solo exige acciones externas, sino una santidad interior perfecta que nadie puede alcanzar por sí mismo. Así, el problema no está en la ley, que es santa y justa, sino en nuestra naturaleza pecaminosa.
Este pasaje nos recuerda que la ley no puede salvarnos; su propósito es mostrarnos nuestra necesidad de la gracia de Dios y de Cristo, quien es el único que puede darnos verdadera vida