Continuamos hablando que evidentemente para los creyentes, la epístola a los Romanos cap. 8 vv. 28-29, contiene la promesa más gloriosa de las Escrituras. Su magnitud asombrosa abarca absolutamente todo cuanto nos ocurra en esta vida, sin importar cuán difícil sea nuestra situación actual, nuestra aflicción, padecimiento o persecución, ya que todo aquello ha sido dispuesto y regulado por la providencia especial de Dios en favor de Su iglesia. Aunque esta realidad muchas veces sea difícil de reconocer o aceptar, el Señor por medio de su Palabra, nos está demandando a arribar a una mentalidad espiritual para que podamos ser absorbidos por la verdad. Debemos entonces saber que Dios, en su sabiduría, es quien se encarga de transformar hasta los peores escenarios en un bien espiritual que nos permite crecer para ser conformados a Su imagen. Y esta es la gran bendición que experimenta el cristiano en la etapa de la santificación.