Es necesario conocer las dos facetas de Dios.
Tanto la faceta del amor y bondad.
Como la faceta de la severidad, pues es de esta manera que podremos situarnos en el punto del equilibrio con respecto al trato de Dios con nosotros y nuestra conducta.
Dios es Amor pero también es Santo, justo y recto.
Conozcamos estas facetas por medio de su Espíritu y la Palabra.