Dicen que quién no vive para servir, no sirve para vivir, y es que la vida es servicio, pero no cualquier servicio..., sino el que se da desde el Amor, la libertad y la incondicionalidad. No confundamos el servicio con el servilismo o el sacrificio, no caigamos en chantajes emocionales, ni en significados alejados de la felicidad, el respeto y la inclusividad. Dar todo a todos, es incluirnos en la ecuación, abrazando el libre albedrío, la tolerancia y la aceptación.