El Sevilla evitó la derrota ante el Girona en el Sánchez-Pizjuán en un partido límite. El empate sabe a alivio. También a aviso. Los de Nervión igualaron en el tiempo añadido un duelo que se les había puesto cuesta arriba desde el inicio. Lemar marcó para los visitantes antes del minuto dos. Kike Salas, ya en el descuento, rescató un punto que permite al Sevilla mantener el goal-average tras el triunfo de la primera vuelta en Montilivi.
La primera mitad fue un ejercicio de supervivencia. El Girona perdonó una y otra vez. El marcador pudo ser mucho más duro para los locales. Falta de tensión. Desajustes constantes. Sólo la falta de acierto visitante mantuvo con vida al Sevilla al descanso. El Sánchez-Pizjuán contuvo el aliento durante 45 minutos muy preocupantes.
Tras el paso por vestuarios, el Sevilla dio un paso al frente. No fue suficiente para dominar, pero sí para competir. El problema volvió a ser el mismo. Falta de calidad en los metros finales. Escasez de soluciones. El gol llegó más por fe que por fútbol, con Kike Salas aprovechando un balón suelto en el área.
El desenlace fue tan dramático como simbólico. En la última acción, Odysseas detuvo un penalti a Stuani. Un punto que vale oro. En el siguiente podcast, los periodistas Miguel Ángel Chazarri, Paco Cepeda y Alejandro Luna analizan el disparate táctico en el que se ha convertido el Sevilla de un tiempo a esta parte.