Seguramente más de una vez te has sentido bombardeado/a por información en forma de consejos, reflexiones, cuestionamientos sobre lo que haces y cómo lo haces... Parece que creemos saber de todo pero lo que nos está pasando es que de tanta información a la que estamos expuestos, como no filtramos, acabamos entrando en una insatisfacción permanente que nos genera mucha infelicidad y ansiedad. La pareja también se resiente. ¿Y si nos planteáramos, firmemente, bajar un poco el ritmo de la conexión? ¿Qué pasaría?